Un centro comercial distinto

Mientras recorría el Centro Comercial El Puente de San Gil, Santander, una señora sentada en una de sus plazoletas abiertas me comentó con una sonrisa: “Yo vengo aquí casi todos los días un ratico, me gusta mucho, me tomo un café, paso a veces la tarde”. Su expresión era de puro agrado, de esa satisfacción que solo surge cuando un espacio -aunque comercial- se siente propio y vivo. Tal es el poder de un diseño que se abre a la ciudad.

Antaño existieron centros comerciales integrados al entorno urbano, con andenes y plazoletas que enriquecían la vida cotidiana. En Bucaramanga, El Centro Comercial Cabecera Segunda y Tercera Etapa, desarrollados en los años 70 y 80 por Urbanas, representaban esa visión: espacios que se mezclaban con la calle, aportando dinamismo y durabilidad al tejido de la ciudad.

Sin embargo, desde los años 90, con el auge del aire acondicionado y los problemas de seguridad en Colombia, los centros comerciales se cerraron en sí mismos, convirtiéndose en cajas aisladas, desconectadas de la urbe. Al entrar, muchas veces nos sentimos en otro lugar.

El Centro Comercial El Puente en San Gil rompe con esa tendencia y se convierte en un caso exitoso. A una cuadra del parque principal, el grupo Promoser SAS, promotores del proyecto, propuso a la administración municipal un puente peatonal que cruza el río Fonce, integrando plenamente el espacio comercial con el público. Es una fusión donde lo público y lo privado se articulan hacia un fin mayor: la calidad espacial y el bienestar.

En su interior, pasajes peatonales, plazas y plazoletas prolongan el espacio urbano hacia los locales, difuminando los límites entre exterior e interior; todo es abierto. Este diseño, a cargo de Sanmiguel Arquitectos, conservó además fachadas de las antiguas bodegas de la Compañía Colombiana de Tabaco -con su ladrillo visto artesanal-, articulando la memoria histórica con el diseño contemporáneo. Esto demuestra que es posible avanzar respetando el pasado, siempre que se haga con sensibilidad.

¿Cuánto valoraríamos más centros comerciales abiertos, sombreados y conectados que convoquen a la ciudadanía? ¿Por qué no replicar esta estrategia de fusión entre los espacios públicos y privados, para dinamizar la economía, favorecer la seguridad urbana y embellecer lo cotidiano?

En resumen, El Centro Comercial El Puente no es solo un centro comercial distinto; es un ejemplo de cómo la arquitectura puede, en sus cualidades sensibles, volver a poner al peatón y a la ciudad en el centro.

Un agradecimiento especial al arquitecto Jaime Pinilla Medina, quien participó en esta gesta y me colaboró con datos e historia de este legado urbano para San Gil.

Alejandro Ordóñez Ortiz

Articulo publicado en Vanguardia 23 de Julio de 2026 para la columna de opinión de la Sociedad Colombiana de Arquitectos.

https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/2026/07/23/un-centro-comercial-distinto/

Los arquitectos sin nombre

En la historia de la arquitectura, ¿quién construyó todo lo demás? Existe una arquitectura anónima que ha escapado de las reseñas y el reconocimiento y que sin embargo ha dado forma a lugares habitables y bellos, lugares que han marcado nuestras vidas. Es la arquitectura vernácula, hija de los saberes tradicionales muchas veces transmitidos de maestro a aprendiz durante siglos, sin un título ni una firma, y cuya credencial es la calidad mantenida en el tiempo.

Esa arquitectura anónima se encuentra en todo lugar pero requiere afilar la mirada. Por poner un ejemplo a los lectores: el casco antiguo de Girón o cualquiera de los pueblos que aún hoy hunden sus raíces en la tradición colonial están llenos de ellos. Este legado viene de nuestra herencia española, que a su vez se nutrió de Roma, y todo ello llegó hasta nosotros de obra en obra, en un proceso que involucra al mestizaje, que también fue cultural.

De toda esa herencia quedan lecciones: valorar el patio, esa abertura en el corazón de la casa que busca al cielo, y que no es un lujo ni un capricho sino luz natural, un lugar en donde la vida doméstica respira, que trae lo exterior al interior y en el que incluso la lluvia se tiene dentro. A fuerza de modelos importados y de apartamentos que optimizan cada centímetro cuadrado vendible lo hemos abandonado como si fuera algo obsoleto —y ese error lo pagamos a diario anhelando casas por fuera de la ciudad.

Otra lección es la escala y la proporción. Los pueblos coloniales mantienen una relación armónica entre las partes de lo construido con las dimensiones del ser humano. Y las proporciones, a su vez, están mejor guardadas: el tamaño de la puerta y el ancho del muro, las alturas y anchos de las ventanas, desde las cuales "se podía hacer visita", o el ancho del patio y la altura del corredor que lo rodea, una proporción que hace que el patio se sienta íntimo y no opresivo. Es el equilibrio y la armonía a fuerza de ojo sensible de maestro albañil y no necesariamente de escalímetro, render y autocad.

Los materiales completan la lección: madera, tierra pisada, barro cocido, cal, piedras burdas, toda materia que proviene de nuestra tierra y que sabe envejecer con dignidad —al contrario del vidrio reflectivo de grandes edificios en el cual se estrellan los pájaros, o del acero inoxidable para los pasamanos, que al rayo del sol son intocables.

La importancia de estos maestros olvidados no está en sus nombres, que no conocemos y probablemente no conoceremos nunca. Está en sus lecciones, que están ahí en pie y que como los libros, también pueden ser leídas, y a Dios gracias, aún pueden ser vividas.


Alejandro Ordóñez Ortiz

Articulo publicado en Vanguardia 4 de Julio de 2026 para la columna de opinión de la Sociedad Colombiana de Arquitectos.

https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/2026/07/04/los-arquitectos-sin-nombre/

EL VIAJE DEL HÉROE QUE TODOS VIVIMOS EN ARQUITECTURA

Fortaleza de Valença - Portugal / Fotografía: Alejandro Ordóñez

Fortaleza de Valença | Portugal / Fotografía: Alejandro Ordóñez

A mitad del siglo pasado, Joseph Campbell publicó El héroe de las mil caras y demostró que detrás de casi todas las grandes historias y mitos se esconde una estructura arquetípica: el viaje del héroe. Y esa estructura, curiosamente, se parece mucho a lo que nos pasa a quienes estudiamos arquitectura.

Haremos un recorrido breve por esas etapas, comparándolas con nuestro viaje por el mundo académico.

1.El mundo ordinario: El primer día de clases, con lápices, carpetas y marcadores nuevos, una ilusión intacta y la idea de que vas a cambiar el mundo con un solo trazo, que vas a diseñar una nueva versión de la Fallingwater o de la Biblioteca Virgilio Barco de Salmona.

2.La llamada a la aventura: Te asignan tu primer proyecto que te desafía: un equipamiento público en un barrio bumangués complejo y sin espacios públicos ni contexto uniforme, con un programa denso y norma restrictiva. De repente, la vida ya no te alcanza en horarios normales.

3.Rechazo de la llamada; La segunda o tercera semana de trabajo, a la 1 a.m., con la maqueta a medio empezar y tú trasladando la culpa al plotter de corte, mientras el render todavía está procesando porque confías más en una tarjeta de video que en tu capacidad de hacer bocetos y dibujos a mano. Te preguntas si esto realmente es para ti.

4.El mentor: Llega ese profesor o ese compañero de un semestre avanzado que, con empatía y un par de preguntas precisas te abre los ojos: “¿Qué pasa si giras el volumen para que tu arquitectura se relacione más armónicamente con las curvas del terreno y aproveches las visuales que se fugan hacia los cerros?”. No solo te abre los ojos, también te devuelve la fe.

5.Cruce del umbral: Pasas a revisión del proyecto. Te hacen muchas correcciones, los planos ahora están llenos de anotaciones, pero flota en ellos una idea central que sí funciona. Hay orden, geometría, coherencia y concepto. Ya no hay regreso: estás dentro.

6.Pruebas, aliados y enemigos: Años de correcciones exhaustivas, versiones infinitas, estructuras de las que dudas si aguantarán aquel voladizo extremo, plotters que fallan justo horas antes de la entrega. Los verdaderos enemigos son los detalles que se te olvidaron, tu propia impaciencia y esa tendencia a dejar todo para última hora. Los aliados: tus compañeros de curso, tus profesores empáticos que te miran a los ojos tratando de ayudarte en el camino, y esa humanidad de la institución que se manifiesta de formas distintas. Con todos ellos terminas compartiendo tiempo, una empanada en la cafetería, cartón paja, el bisturí, papel mantequilla…tu existencia.

7. Acercamiento a la cueva más profunda: Vas llegando a octavo semestre: tienes en mente un tema de proyecto de grado del cual no estás del todo seguro, porque la inseguridad ha hecho mella en ti, pero ya estás en Seminario de Investigación, has visto referentes, organizado parte del programa de áreas y entiendes más al usuario y ya sabes que viene lo más duro. Caminas hacia el dragón, pero todavía no entras… aunque ya se escucha su respiración.

8. La ordalía (el momento de mayor crisis, la “muerte simbólica” del héroe): El proyecto de grado. El momento en que concentras cinco años de aprendizaje en un solo trabajo. Hay noches largas, maquetas de trabajo con tus ires y venires, bocetos, rayones, muchas horas en la silla y el portátil y la sensación constante de que todo puede derrumbarse y que no te alcanzará el tiempo. Sientes mucha presión, una “muerte simbólica”, pero de allí obtendrás el renacimiento con tu esfuerzo.

9.  La recompensa El jurado valora positivamente tu proyecto de grado, aunque los nervios hicieron que te temblara la voz al principio. Se aprueba la tesis —no siempre con honores—, pero escuchas una frase que lo cambia todo y que se te graba: “Este proyecto, si se construye, mejoraría la vida de muchas personas”. En ese momento entiendes profundamente para qué sirvió tanto esfuerzo. Y sientes, más fuerte que nunca, que quieres hacer del mundo un lugar más habitable, un lugar mejor.

10. Resurrección Te has puesto elegante y con toga y birrete te entregan el título y, de repente te das cuenta: ya no eres la misma persona que entró en primer semestre. Has muerto y has renacido como arquitecto o arquitecta.

11.  Regreso con el elixir Sales al mundo llevando algo mucho más grande que el cartón que acabas de recibir: la capacidad real de tomar problemas complejos y convertirlos en espacios dignos, sostenibles, funcionales y bellos. Has traído al mundo un regalo que ahora puedes ofrecer a los demás. Puedes ahora devolver algo al mundo que tanto te ha dado.

No vamos a romantizar nada: todos dudamos, quizá todos los días. Pero cada hora invertida, cada corrección y exigencia recibida y cada pliego impreso y rediseñado forman parte de un proceso mayor: convertirte en alguien que puede, literalmente, hacer del mundo un lugar más habitable y más bello. Porque el héroe de esta historia no es quien nunca duda, sino quien, aun con las dudas de todos los días, sigue creyendo que la arquitectura es una de las herramientas más poderosas para reparar y mejorar la vida de los demás.

Ese héroe o heroína serás tú cuando alguien, algún día, entre por primera vez al espacio que diseñaste y sienta que el mundo es ahora un poco mejor.

Bienvenidos y bienvenidas al viaje.


Este artículo es un humilde homenaje a todos mis estudiantes durante todos estos años en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga.

Gracias por permitirme acompañarlos en su propio viaje del héroe.

Alejandro Ordóñez Ortiz.

Bucaramanga, a pie

Una mujer de la tercera edad caminando por la calzada - Barrio Mejoras Públicas

Una mujer de la tercera edad caminando por la calzada - Barrio Mejoras Públicas

La meseta de Bucaramanga es relativamente pequeña, su diámetro oriente-occidente (entre los cerros orientales y la escarpa occidental) es en promedio de tres kilómetros y su diámetro norte-sur (desde la UIS hasta la Puerta del Sol) es de casi cuatro kilómetros.  Teniendo en cuenta que la velocidad promedio de un ser humano al caminar es de cinco kilómetros por hora, atravesar la ciudad en línea recta en uno de estos dos sentidos tomaría menos de una hora. Ahora bien, si las distancias de la meseta son viables para recorridos peatonales, ¿por qué tenemos andenes tan deficitarios como los actuales? Más aún, si diariamente miles de personas caminan por aquellas infraestructuras peatonales maltrechas, ¿por qué no atendemos adecuadamente esa necesidad de movilidad peatonal, enteramente sostenible y saludable?

Durante décadas, los peatones han sido, en esencia, el eslabón perdido de la pirámide de la movilidad sostenible en Bucaramanga. Basta ver los andenes casi inexistentes del centro histórico de la ciudad, o cómo existen resaltos y cambios en los niveles en los andenes de Cabecera, Álvarez, Provenza, San Francisco, Girardot, Conucos y un largo etcétera, para darnos cuenta de esta situación. Son pocos los recorridos peatonales en donde se cumplen los criterios del Manual de Espacio Público de Bucaramanga, y más aún, son pocos los árboles que acompasan con su sombra el andar en este clima cálido y benéfico que nos tocó en suerte. Es común ver postes, señales, semáforos y hasta huecos en medio de los andenes. Las rampas para las personas con discapacidad muchas veces no cumplen las pendientes requeridas para facilitar una accesibilidad óptima y segura. Por otra parte, los proyectos de rehabilitación de las franjas peatonales suelen hacerse discontinuos en términos de planeación urbana, omitiendo matrices de origen y destino. Así, por ejemplo, no existen andenes de calidad para conectar distintos parques del centro de la ciudad, o más grave aún, ir de Cabecera al Centro en silla de ruedas implica transitar por la calle en compañía de motos, camiones, taxis y buses.

¿Cuánto valoraría usted caminar con comodidad por la ciudad bajo la sombra de guayacanes, gualandays y pomarrosos, alternados con iluminación y mobiliario urbanos? ¿Por qué no terminar la definición de andenes de la Cra 33, dando continuidad al proyecto que definió en su momento Germán Samper Gnneco y que se interrumpió en la Calle 45? ¿Por qué no construir mediante una infraestructura pública y de bajo costo, andenes que refuercen nuestro sentir e identidad?

Las infraestructuras que logran leer la identidad de un pueblo y se diseñan y construyen con criterios de calidad técnica y estética son, en esencia, un gran acierto. Ellas dinamizan la economía, favorecen la seguridad urbana, vuelcan los aspectos positivos hacia lo público, embellecen la ciudad y renuevan el sentido de la urbe como construcción cultural. En resumen, dan valor a una ciudad.

Los andenes como infraestructura básica son todavía una necesidad pendiente para la Bucaramanga de a pie.


Alejandro Ordóñez Ortiz

* Artículo publicado para el espacio de opinión de la Fundación Participar en el Diario El Frente / 8 de Diciembre de 2019

CUATRO PROYECTOS NUESTROS EN ARCHITIZER

Recientemente, compartimos en la reconocida plataforma internacional Architizer cuatro de nuestros proyectos más destacados. Nos complace presentarles a continuación los enlaces correspondientes, donde nuestros lectores podrán explorar en detalle cada uno de ellos:

  1. Reforma Total: Restaurante en Bucaramanga

  2. Terraza Familiar AL

  3. Estancia de la Casa 9

  4. Piscina CW Page Ruitoque Park House

En cada proyecto, nos esforzamos por fusionar la funcionalidad con la estética, creando espacios arquitectónicos únicos que cumplen con las necesidades y deseos de nuestros clientes. ¡Esperamos que disfruten explorando estos proyectos tanto como nosotros disfrutamos diseñándolos!

Si desean obtener más información sobre nuestros servicios de diseño arquitectónico o tienen alguna pregunta específica sobre alguno de los proyectos presentados, no duden en ponerse en contacto con nosotros.

¡Gracias por su interés y apoyo continuo!


A. Ordóñez Arquitectura | Vida y Valor para sus espacios.


¿CÓMO REFORMAMOS UN ANTIGUO APARTAMENTO?

Hace poco terminamos una reforma estratégica a uno de esos apartamentos amplios que se hacían hace 35/40 años en Bucaramanga. Los clientes querían actualizar el apto para vivir allí y a la vez darle más valor al inmueble con una inversión de reforma que fuera viable.

El estado anterior tenía muchos problemas. Por ej, esta era la cocina, muy pequeña a pesar de las áreas del apto, incómoda y no permitía cocinar a 2 personas juntas. Y además, cerrada!. Muy típica de los años 80s, cuando las cocinas aún no se abrían hacia los espacios sociales.

Entonces una de las 1eras decisiones fue abrir y ampliar la cocina para así ser coherentes con los gustos de nuestros clientes que aman cocinar en familia. En su momento hicimos este sketch para explicar la idea del salón integrado, muy abierto, iluminado y ventilado!

Boceto del arq. Julián Gutiérrez - A. Ordóñez Arquitectura

Ya en obra se desmontaron aparatos y se demolió el muro que dividía la cocina de la sala. El ruido -cuestión que es ineludible en cualquier demolición - fue acompañado con la comprensión paciente de la mayoría de vecinos.

En la búsqueda de acabados queríamos calidad y buen precio. La construcción también se ha encarecido, así que el reto suele ser encontrar materiales que sean viables, durables y bellos. (En la eso que les encanta a los alcaldes con las obras públicas que no hacen: "el ReNdER")

Este era el espacio después de las demoliciones. En el techo tuvimos que retirar el cielo raso porque había todo un ecosistema de comején viviendo entre la madera que había quedado de las formaletas iniciales tras la fundida de placa de entrepiso.

Para el piso queríamos un material cálido que aportara color. Elegimos porcelanato rectificado tipo madera con caras diferenciadas. Buen precio y de bajo mantenimiento. En los muros resanes y color blanco, texturas sutiles y lugar para los objetos que siempre se tienen en casa.

Y bueno, así quedó terminado todo (nuevo piso, cielo raso, todos las luces en led para ahorrar en un diseño de iluminación sencillo pero que busca acentuar cada espacio espacio sin sobreactuaciones). // La arquitectura debe hablar. No necesita gritar. En el antes el después.

Los clientes además de cocinar disfrutan mucho ver películas en familia. Pues dicho y hecho; ya que no había espacio para un estar de tv instalamos en la sala un telón oculto con un proyector.

Es una sala que se transforma en cinema en casa apretando un botón.

Voilà!

Por último, hacer una reforma no es difícil, y los aptos de antes son perfectos para eso porque si se hace bien la reforma les da valor y se consigue lo fundamental: vivir mejor. Si te gustó, puedes visitar nuestro trabajo en Instagram aquí: https://instagram.com/aordonezarquitectura/…

El gran mural de Cañaveral

Existen imágenes tan fuertes que con cerrar los ojos podemos evocarlas, pues son como un sello en nuestra memoria. Una de esas imágenes en la ciudad es sin duda el mural del Centro Comercial Cañaveral, elaborado por el gran artista Jorge Iván Arango.

Jorge Iván nació en Bucaramanga en 1948.  Vivió en una finca que su padre fue sembrando de plantas que traía de sus viajes por el mundo y que sería declarada años después como El Jardín Botánico Eloy Valenzuela. Seguramente las imágenes de ese inmenso jardín se quedaron grabadas en la memoria visual del Jorge Iván, quien luego estudió arquitectura, diseño y publicidad y, posteriormente, Bellas Artes en Florencia, Italia.

De regreso a Bucaramanga, tomando café con Armando Puyana (fundador de Urbanas), en un arranque de genialidad le propuso la idea de un gran mural pintándole el bosquejo en una servilleta. Consistía en darle a la ciudad una obra artística de gran formato que pudiera contemplarse tanto en movimiento desde un vehículo circulando por la autopista, como descubrirse con más detalle al transitar a pie por el andén a pocos metros de distancia, usando como telón el enorme muro ciego del costado oriental del Centro Comercial. Armando Puyana, quien tenía una culta visión de ciudad, accedió a la idea y le facilitó los medios al artista para que emprendiera la titánica labor del mural más grande de Santander, de 327 mt2, elaborado en mosaico cerámico.

Como no existía una industria local de esa cerámica, Jorge Iván aprendió a hacer las baldosas de colores mezclando químicos, haciendo experimentos con maras (canicas), tarros de perfumes y jarrones, trabajando en la tarde, horneando las piezas de noche y pegando las cerámicas en la pared durante las mañanas. Fueron tres años (1982-1985) de intenso trabajo para consolidar la enorme pieza artística que tanto nos identifica: tiene cactus y tonos relacionados al cañón del Chicamocha; garzas y una tijereta volando rauda (símbolo en sus obras); orquídeas, anturios, la flor y el fruto de la granadilla, la culebra, la tortuga, la piña, enredaderas, mariposas, avispas, hormigas arrieras cortando hojas, una hormiga soldado cuidando a una hormiga princesa (la hormiga culona) y a un padrón (el macho alado) que se están mirando. Se trata de todo un repertorio de nuestro ecosistema de la montaña santandereana convertido en arte.

Un mural de esas características no tiene parangón en el mundo. Los países que entienden el valor del patrimonio usan estos elementos para fortalecer industrias culturales y turísticas. Santander tiene innumerables legados artísticos, arquitectónicos y urbanos, como este, que deben ser valorados y cuidados. Ya es tiempo que la Alcaldía de Floridablanca y Gobernación de Santander declaren a este mural como Bien de Interés Cultural de la región para asegurar su permanencia y garantizar que futuras generaciones puedan admirar la obra artística que Jorge Iván nos legó a todos.

Nota: agradecimientos a Maritza Arango, hija de Jorge Iván, por su colaboración para escribir este artículo. Ella habla sobre este y otros temas en su podcast A.eRe.Te, el ABC de la cultura, disponible en Spotify.



Alejandro Ordóñez Ortiz | Artículo publicado en el Peiódico El Frente en la sección de opinión de la fundación Participar el día 16 de Junio de 2020.



Fotografías: Maritza Arango.


¡Nuevos videos disponibles! Explorando la arquitectura moderna y contemporánea.

Saludos, queridos lectores. Nos complace compartir con ustedes una serie de videos producidos por talentosos estudiantes como parte de la cátedra sobre arquitectura moderna y contemporánea que imparte el arquitecto Alejandro Ordóñez O. en la Universidad Santo Tomás de Aquino de Bucaramanga. Después de un breve receso, hemos regresado con cuatro nuevos videos que podrán disfrutar:


LORENZO CASTRO | CAFÉ DEL BOSQUE Y ACCESO AL JARDÍN BOTÁNICO DE MEDELLÍN | Estudiante Diego Fernando Trujillo

RAFAEL MALDONADO TAPIAS | OBRAS Y EL CAMPUS UNAB | Estudiante Iván Villarreal.

GERMÁN SAMPER GNECCO | MUSEO DE ORO | Estudiante Immer Gutiérrez

GERMÁN SAMPER GNECCO | CENTRO DE CONVENCIONES DE CARTAGENA | Estudiante Juan Diego Lizcano

Los invitamos a ver cada uno de los videos y compartir sus comentarios y reflexiones en la sección de comentarios.

Inteligencia Artificial para Arquitectura

La inteligencia artificial (IA) es una tecnología que está transformando rápidamente numerosos campos, incluyendo la arquitectura. Con el uso de la IA los arquitectos pueden realizar diseños más precisos, rápidos y eficientes, lo que puede tener un impacto significativo en la industria.

Por un lado, la IA puede ayudar a los arquitectos a optimizar los diseños en función de factores como la eficiencia energética y la sostenibilidad. Al utilizar algoritmos avanzados y tecnología de simulación, la IA puede analizar y evaluar el impacto ambiental de un diseño, lo que puede ayudar a reducir el consumo de energía y los costos a largo plazo.

Además, la IA puede ayudar a los arquitectos a crear diseños más personalizados y adaptados a las necesidades individuales de los clientes. Al utilizar datos de los clientes y la tecnología de aprendizaje automático, la IA puede crear diseños que se ajusten perfectamente a las necesidades de cada cliente, lo que puede mejorar la satisfacción del cliente y aumentar la rentabilidad.

Sin embargo, también existen preocupaciones sobre el impacto de la IA en la arquitectura. Algunos temen que la IA pueda reemplazar a los arquitectos humanos y reducir la creatividad en la industria. También hay preocupaciones sobre la falta de control humano en los diseños y la posibilidad de errores y fallos en el sistema.

En última instancia, es importante recordar que la IA no es una solución mágica que resolverá todos los problemas de la arquitectura. En lugar de depender completamente de la IA, los arquitectos deben utilizarla como una herramienta para mejorar y complementar su trabajo. Si se utiliza correctamente, la IA puede tener un impacto positivo en la arquitectura, mejorando la eficiencia, la personalización y la sostenibilidad en la industria.

A continuación presentamos tres ensayos de creación de imágenes que hemos desarrollado en A. Ordóñez Arquitectura recientemente utilizando tecnología de inteligencia artificial

INKTOBER 2022

Una galería recopilatoria de los bocetos realizado el mes de octubre en el marco del #Inktober2022.

Algunos de los dibujos están relacionados a proyectos en curso y otros fueron más espontáneos, derivados del momento y el lugar.

Todos, sin excepción, realizados a la luz del placer de dibujar.

En catedra: crear un espacio moderno a partir de un extracto literario.

El ejercicio No. II del segundo semestre del año en curso de la cátedra Modernidad y Contemporáneo que imparte el arquitecto Alejandro Ordóñez O. , consistió en imaginar y desarrollar un espacio moderno a partir de la libre interpretación de un extracto literario del libro La Invención de Morel del autor argentino Bioy Casares.

Los distintos proyectos creados por los estudiantes apropian conceptos extraídos por ellos de obras y referentes del movimiento moderno en arquitectura, vistos a la fecha en la cátedra.

EXTRACTO : «En dos ocasiones análogas hice mis descubrimientos en los sótanos. En la primera —habían empezado a mermar las provisiones de la despensa— buscaba alimentos y descubrí la usina. Cuando recorría el sótano advertí que ninguna pared tenía el tragaluz que yo había visto desde afuera, con vidrios espesos y rejas, medio escondido entre las ramas de un conífero. Como en una discusión con alguien que me sostuviera que ese tragaluz era irreal, visto en un sueño, salí a comprobar si todavía estaba.

Lo vi de nuevo. Bajé al sótano y tuve gran dificultad para orientarme y encontrar, por dentro, el sitio que correspondía al tragaluz. Estaba del otro lado de la pared. Busqué hendiduras, puertas secretas. La pared era muy lisa y muy sólida. Pensé que en una isla, en un lugar tapiado tenía que haber un tesoro; pero decidí romper la pared y entrar, porque me pareció más verosímil que hubiera, si no ametralladoras y municiones, un depósito de víveres.

Con el hierro que servía para atrancar una puerta, y una creciente languidez, abrí un agujero: se vio claridad celeste. Trabajé mucho y esa misma tarde estuve adentro. Mi primera sensación no fue el disgusto de no encontrar víveres, ni el alivio de reconocer una bomba de sacar agua y una usina de luz, sino la admiración placentera y larga: las paredes, el techo, el piso, eran de porcelana celeste y hasta el mismo aire (en ese cuarto sin más comunicación con el día que un tragaluz alto y escondido entre las ramas de un árbol) tenía la diafanidad celeste y profunda que hay en la espuma de las cataratas.»

Algunos croquis y bocetos recientes | INKTOBER 2021

Clase Abierta | LUZ, PENUMBRA Y SOMBRA EN ARQUITECTURA

Atendiendo la invitación de la docente Sylvia Villarreal a su espacio académico Clase Abierta, el pasado 20 de Agosto se llevó a cabo la cátedra LUZ, PENUMBRA Y SOMBRA EN ARQUITECTURA, con asistencia de estudiantes de Ingeniería y Economía de la Universidad Industrial de Santander, así como de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Santo Tomás. La cátedra fue impartida por el arquitecto Alejandro Ordóñez Ortiz, director de A. Ordóñez Arquitectura.

A continuación compartimos el video de la Clase Abierta, reiterando nuestro agradecimiento a la docente Sylvia Villarreal por el fomento y creación de espacios académicos interdisciplinares.

A. Ordóñez Arquitectura | Vida y valor para sus espacios | 2021

FELIZ CUMPLEAÑOS FRANK LLOYD WRIGTH

Hace 154 años nació el genio Frank Lloyd Wrigth. En la foto, posando con la calma propia de un viejo sabio, en uno de las terrazas de su Guggenheim de New York (muy criticado en su momento, decían que parecía una lavadora), obra maestra que nunca alcanzó a ver terminada. El más grande Frank.

La maravillosa Casa de la Cascada, armónica con el entorno, complemento al paisaje.

Es racional y a la vez orgánica.

El Guggenheim de New York, ya terminado, en la 5ta avenida como un manifiesto en contra de la ciudad vertical.

Las oficinas de la Johnson Wax. Un paisaje interior de columnas inspiradas en los nenúfares o las flores de loto. Es la belleza creada al interior porque afuera no había mucho que ver. Es un bosque por donde la luz llega desde arriba, para iluminar la vida laboral.

Un interior de una de sus casas, siempre abiertas al paisaje pero conservando privacidad y calidez.

Un interior de Taliesin West, su estudio y escuela de arquitectura -que era casi una secta- y que fundó gracias a la ayuda de su última esposa Olgivanna, quien había sido aprendiz de Gurdjieff.

El Centro Cívico del Condado de Marin en California, escenario de la pelicula Gattaca.

Otra muy cinematográfica es la Casa Millard. En esta Frank experimentó con ladrillos de concreto con formas en altorrelieve que hacían eco de su admiración por la cultura Maya (y también hay referencias de Japón en los interiores) que le marcaron. La casa es escenario en la serie Westworld.

Feliz cumpleaños #FrankLloydWright .

Gracias por tu legado.

Elías Zapata

El concreto es como roca líquida antes de fraguarse y puede adoptar cualquier forma si se pone en el contenedor correcto. En 1957 un joven arquitecto llamado Elías Zapata imaginó para Medellín un aeropuerto con formas orgánicas y curvas en concreto: el Olaya Herrera.

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Elías Zapata era arquitecto y artista. No sólo creó una espacialidad admirable con técnicas constructivas muy innovadoras, sino que incorporó su arte como pintor en vitrales por los cuales la luz pasaría a teñir de colores el espacio de chequeo de pasajeros.

La belleza.

El aeropuerto fue declarado Bien de Interés Cultural en los años 90 por su enorme valor arquitectónico, simbólico, técnico. Es un legado para entender una época, una forma en la cual hacer arquitectura más allá de la función, llegando a una plástica enriquecida, escultórica.

En el Área Metropolitana de Bucaramanga Elías Zapata es un desconocido, a pesar que existe un edificio muy emblemático de su autoría: el Club Campestre, que muy a pesar de varias reformas conserva algo de su valor patrimonial.

En un salón del Club Campestre, Elías Zapata -el artista arquitecto- también incorporó murales de arte abstracto de su autoría, labrados en su material predilecto: el concreto, esa piedra líquida que le otorgó en parte la posibilidad de hacer realidad sus creaciones.

A. Ordóñez Arquitectura | 27 de Abril de 2021

Diálogos de ciudad

Fotografía de la Comuna 14 y al fondo la meseta de Bucaramanga | Autor: Freddy Barbosa

Los invitamos a leer el texto DIÁLOGOS DE CIUDAD -una conversación entre el arquitecto Alejandro Ordóñez Ortiz y la abogada Sylvia Villarreal- en la cual se indaga sobre el sentido, la memoria y la creación colectiva de ciudad.

Luz en arquitectura

Louis Kahn decía que el sol no sabía de su grandeza hasta que incidió sobre la cara de un edificio. Y es que la luz, vista desde la sensibilidad en arquitectura, puede ser incluso un material. Este post es para aprender sobre luz y arquitectura viendo algunas obras emblemáticas.

Centro de administración | Arq. Louis Kahn

Centro de administración | Arq. Louis Kahn

Finalizada la segunda guerra mundial, Le Corbusier creó en Francia la inusual iglesia Notre Dame de Ronchamp. Allí, a través de un lucernario, la luz cae bañando una superficie curva, muy rústica. El efecto es sublime. Dios en la casa.

Peter Zumthor hizo una capilla. Para ello usó troncos y armó el encofrado. Fundió el concreto y luego para retirar los troncos los quemó. Arriba, creó un óculo en forma de gota. ¿El efecto? La luz del cielo llegando a nosotros, que estamos en penunbra encendiendo velas. Muy simbólico.

Luis Barragán, influenciado por su sensibilidad católica también incorporó luz en un sentido sublime. En Casa Gilardi la luz nos llega sin que podamos ver de donde proviene (la ventana está retranqueada). Llegar a la piscina desde el pasillo es una transición sobrecogedora.

Y es que la luz nos ha sido dada para ser usada de manera poética. Otro ejemplo es la iglesia de la luz de Tadao Ando. En ella, la cruz no existe en términos físicos, ha sido reemplazada por el vacío, desde el cual se ilumina el recinto. La cruz ilumina. Poesía y espiritualidad.

En resumen, la buena arquitectura debe considerar sensiblemente a la luz, la luz natural del sol que viaja hasta nosotros desde millones de kilómetros. Decía Lezama Lima: la luz es el primer animal visible de lo invisible. Lo que construimos siempre puede contener un halo poético

En mis cátedras de arquitectura hacemos con mis estudiantes un ejercicio de creación poética de un espacio bajo la luz. Pero eso será motivo de otro post.

¡Gracias por leer hasta aquí!

A.Ordoñez Arquitectura | Marzo 31 - 2021

Arquitectura después del Covid-19

El encierro producto de la aparición del Covid-19 permite una reflexión acerca de los espacios que habitamos: ¿qué podemos aprender de esta experiencia en términos de arquitectura?, ¿podremos aspirar después de superada la crisis a mejores lugares dónde vivir?

Croquis de un proyecto reciente que incorpora criterios de una arquitectura para después del Covid-19 | A. Ordóñez Arquitectura

Sean casas o apartamentos, el virus ha hecho patente la necesidad de tener espacios al interior que puedan establecer relaciones visuales y sensoriales hacia el mundo exterior:  puede ser un balcón que permita la estancia o una terraza en donde sea posible tomar el sol, o quizá amplios ventanales que puedan abrirse y que por su localización vinculen visualmente un paisaje hermoso de los cerros hacia nuestra habitación. La vegetación, que también se extraña junto con el contacto con la naturaleza, podría ser de ahora en adelante complemento para nuestra vida residencial, de manera tan importante y necesaria como lo es el tener un lavaplatos o una estufa.

Otro aspecto importante es que, tras la pandemia, quizás se pueda aprender a exigir en los proyectos inmobiliarios mejoras sustanciales en cuanto a aspectos de ventilación e iluminación natural. ¡Cuán necesaria es la luz del sol! ¡Cuán necesario es sentir la influencia benéfica del viento en nuestro clima templado! ¡Y cuánto se extrañan estas pequeñas y grandes cosas cuando no se tienen! Si la arquitectura despierta en este sentido, llegará en forma de mayor rigor en criterios de bioclimática que ayuden a crear espacios ventilados, iluminados y que permitan ahorros de energía significativos para los usuarios, porque ¿qué tan necesario puede ser el prender el ventilador o el aire acondicionado si los flujos de viento pueden ser bien aprovechados para refrescar? Si los clientes potenciales así lo exigen, el mercado inmobiliario pondrá en valor de nuevo lo esencial: aquel bienestar que todos hemos experimentado al sentirnos cómodos con la temperatura.

Un último aspecto importante será el cómo organizar nuestros espacios. La pandemia puso de manifiesto la urgente necesidad de pensar espacios flexibles, de múltiples propósitos, adaptables. Por ejemplo, que la sala pueda convertirse fácilmente en un lugar en el que sea posible estudiar, o una habitación cuyos muebles puedan plegarse y permitir la liberación de área suficiente para hacer ejercicio.

Quizá la pandemia nos enseñe a exigir más a todo aquello que se construye en nuestras ciudades, y podamos darle atributos a los edificios que mejoren la calidad de vida, creando espacios con estos y otros conceptos en donde se pueda llevar de la mejor manera posible la difícil situación que significa un largo encierro.

Alejandro Ordóñez Ortiz

29 de Agosto de 2020

Entrevista | Ciclorrutas en Bucaramanga

A raíz de dos columnas de prensa publicadas en las semanas anteriores, el arquitecto director de A. Ordóñez Arquitectura Alejandro Ordóñez Ortiz, fue invitado al programa periodístico de carácter local Extratiempo, con el fin de exponer sus ideas sobre el proyecto de #ciclorrutas que actualmente se adelanta en la ciudad de Bucaramanga.

Compartimos el video de la entrevista a continuación:

CICLORRUTAS EN BUCARAMANGA, PARTE 2

Ciudad sin andenes

Juan tiene 22 años de edad y nació con discapacidades múltiples. Vive con su familia que lo cuida con amor y dedicación. Todas las semanas requiere tratamiento médico especializado. El trazado de las ciclorrutas planteado por ONU Hábitat junto con la Alcaldía, ya construido, impide que la ambulancia lo pueda recoger sin causar un trancón monumental o quedar atrapada en él, ya que no se previó el adelantamiento vehicular en la exagerada reducción de vías que nos legó la ONU en su estudio de casi un millón de dólares. Esto se puede deducir del peritaje técnico realizado por ingenieros expertos en transporte de la UIS (PT-UIS), ordenado dentro de la Acción Popular que cursa contra la obra. Veamos sus principales conclusiones:

  • Hacen recomendaciones generales para los corredores de ciclorrutas, en cuanto a radios de giro para acceder a predios, advierten ausencia de bahías para estacionamiento de transporte público y otros vehículos.

  • Tras medir capacidad del flujo vehicular en horas valle (horas no-pico), identificaron puntos críticos en la ciudad, obteniendo como resultado que existen vías con tráfico Regular, Malo y Pésimo. Se infiere que la instalación de ciclorrutas disminuiría la clasificación –empeorando el tráfico– al reducir las calzadas. Ejemplos: Calle 9na, 33, 41, 32 y Cra 21, 35, 29, 32 y acceso a Real de Minas.

  • Debido a que las ambulancias y carros de bomberos atienden emergencias en lugares impredecibles, recomiendan permitir la invasión temporal de las ciclorrutas para hacer adelantamiento de vehículos y prestar sus servicios. Para ello, es necesario revisar dimensiones de ciclorrutas y cambiar los bordillos de segregación por bordillos traspasables. Esta recomendación también aplica para las zonas de cargue y descargue en áreas de alta actividad comercial (Cll 33, Cra 35), siempre observando el respeto por la regulación de horarios establecidos por la ley.

  • Sugieren homogenizar separadores y revisar anchos de ciclorrutas para ganar espacio vial que permita maniobras de sobrepaso en situaciones de vehículos estacionados en vía o ante accidentes de tránsito y para no disminuir demasiado el perfil de la calzada, especialmente donde estos son limitados, con altos volúmenes de tráfico.

  • PT-UIS propone cambios en trazados para evitar conflictos a la entrada de Ciudadela Real de Minas, desde el Puente Provincial.

  • PT-UIS advierte acerca del impacto económico en las zonas comerciales en donde se establecen corredores.

En resumen, el proyecto de las ciclorrutas desconoció conceptos de la ingeniería de tránsito en cuanto a capacidad vial, el principio de eficiencia en el transporte y el análisis de flujo vehicular.

De no corregir el proyecto, se armará un trancón si un carro se vara, si una persona se baja de un taxi con varias bolsas de mercado, si ocurre un accidente, si alguien estrena un juego de alcoba o si a Juan lo recogen para llevarlo a su cita semanal.

Probablemente todos queremos ciclorrutas en Bucaramanga. El ánimo de los opositores al proyecto actual está basado en el anhelo de vivir en una ciudad que nos incluya a todos y en donde un proyecto no sume problemas mayores a los actuales. Es decir, hagamos las cosas bien.

Alejandro Ordóñez Ortiz

Artículo publicado para la Fundación PARTICIPAR / Diario EL FRENTE.  Martes 14 de Julio de 2020

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